What's wrong with offshoring R&D
By David Watkins, Tech Update
January 20, 2004
COMMENTARY--In the warp-speed competitive climate of software development, no company has the timetable that affords them repeat trial and error labors based on logistical snafus. I fear the thousands of companies jumping on the off-shore bandwagon, even if working to appease shareholders and investors with lower labor expenses, may be undertaking a dangerously short-sighted practice that has macroeconomic impact.
IBM's announcement to grow the high-level technology skills of its U.S. employees, versus further advancing the workforce housed in distant countries, was a valiant step for the economy, but it was also a very strategic step for the company itself. Yet, it seems to me that IBM appears to be in a small minority. Most surveys and reports indicate that the majority of software companies, both large and small, are planning to send some amount of R&D offshore, if they are not doing so already.
In an October report, AMR Research told vendors that the benefits of offshore development are simply too great to ignore. The report references some cost savings, but acknowledges in the fine print that it typically takes three projects to get it right. Given the significance of that fact, this subtle concession should have in bold and up front.
Pioneering software development is just not suited for offshoring, particularly for smaller, more nimble vendors that wield competitive advantage by being able to innovate and deliver on a dime. Keeping your most strategic and competitive functions in-house is key. Offshoring inhibits engineering teams from directly and consistently interacting with critical cross-functional teams to ensure direction, control, quality, and the speed of rapid implementation. The cultural, language, and time differences can hinder simple communications, often creating an "us vs. them" mentality and impacting the development process. And, the absence of interaction with sales and usability functions, or exposure to industry-specific U.S. business requirements, also limits overseas engineers in managing more than a component of a project.
More importantly, the practice trades off security and confidentiality for the perception of lower labor cost. Sure, a full-time or contract engineer located on-site might leave and create security problems, but a motivated, engaged and well compensated employee is less likely to be a risk than someone you've never met.
Offshoring typically lends itself to high turnover. A part-time or full-time engineer in India or China, who works unseen in a virtual world, has few deep loyalties to a team or vendor. They potentially could share a company's knowledge base and core intellectual property with a competitor.
Beyond the supposed "painless" logistical challenges afforded by network, telecommunications and storage advances, I've read that there are significant cost savings via offshore outsourcing. Yet, there's still no word about how such cost savings are quickly negated if you lose six months of version development or intellectual capital to a competitor.
Sure, reducing R&D labor by as much as 50 percent is compelling, even with an increase in communications and other information technology. For the highly competitive and nimble software companies, however, the risks quickly outweigh the cost savings given the possibility of losing any portion of your intellectual property, knowledge capital, or competitive edge.
To consider the ultimate risk, perhaps the sector should closely explore international law and its ability to police patent infringements across oceans and silicon. That's not a battle I'd ever want to take on.
Back to the big picture, offshoring R&D has a direct impact on both local and national economies by taking jobs away from a plethora of native IT talent. Additional harm to the broad U.S. workforce also impacts businesses, and therefore the number of companies that have the money to purchase enterprise software. I encourage any vendor hoping to stay the course to scrutinize the "why2offshore" hype, as it brings both industry and macroeconomic ramifications that we may live to regret. Let's hope that reports of a decline in R&D emphasis aren't true, and that we aren't shipping out the future of U.S. technology strength.
biography
Dave Watkins, is the founder of Softscape, which provides Web-based human capital management and case management solutions.
miércoles, enero 21, 2004
lunes, enero 19, 2004
EL TIEMPO Bogota, Colombia
Enero 16 de 2004
Sección Tecnología
No se debe restringir la telefonía IP
Está surgiendo un nuevo modelo de empresas de telecomunicaciones, y no podemos permitir que Colombia se quede atrás.
Por Luis Navia *
Hoy por hoy, las telecomunicaciones juegan un papel crucial en el desarrollo social y económico de los pueblos. Poder comunicarse es una necesidad vital del ser humano. Por ello, frenar el acceso a nuevas tecnologías de telecomunicación, como la telefonía por Internet, equivale a frenar los mecanismos del engranaje productivo de un país.
Está surgiendo un nuevo modelo de empresas de telecomunicaciones, y no podemos permitir que Colombia se quede atrás por desconocimiento o intereses particulares.
La industria de las telecomunicaciones como está regulada actualmente en Colombia no es consecuente con el desarrollo del país.
Tampoco respeta el derecho a la libre empresa y promueve la aplicación de la telefonía IP bordeando lo ‘ilegal’, porque la regulación es ambigua, lo que asusta a muchos empresarios e industriales.
Beneficios de la telefonía IP
Debemos pensar en el beneficio social, en el impacto económico y sobre todo en el apalancamiento que esta tecnología puede dar a nuestro engranaje productivo, empresarial y comercial, que a su vez es el sostén generador de empleo y estabilidad social. Veamos cómo:
- Dado que tenemos mano de obra muy competitiva internacionalmente, podemos traer call centers para diferentes tipos de empresas, lo cual generaría miles de empleos en Colombia.
Por ejemplo, para atender las reservas de cadenas de hoteles o para los centros de servicio al cliente de la banca y de firmas de computadores. En vez de pagar los altos costos de operación en Estados Unidos, esas compañías estarían felices de contratarlos en Colombia.
- Es muy diciente que a un empresario en Estados Unidos le cueste sólo 0,05 dólares por minuto una llamada a un cliente en Colombia. En cambio, la llamada a E.U le cuesta al colombiano 0,49 dólares por minuto en promedio.
Esto, además de otras circunstancias propias del país, nos pone en desventaja para competir en mercados internacionales, impidiéndonos globalizar nuestras empresas, productos y servicios, lo cual afecta el renglón de las exportaciones.
- Cada empresario colombiano que exporte o tenga negocios en E.U. o cualquier otro país podría tener una línea virtual en esos países para atender a sus clientes, brindar soporte y acercarse más a su mercado objetivo; y no tiene que temblar por la cuenta porque hable lo que hable siempre será el mismo valor. Una línea telefónica de cualquier país del mundo en su escritorio es ya una realidad, y con el beneficio de la tarifa plana.
- Tendríamos un nuevo renglón de exportación de servicios, de ingeniería y de talento colombiano, sin desplazarlo; lo haríamos virtualmente con la tecnología IP, o la voz y video sobre IP, generando millones de dólares en ingresos al país, que hoy están recibiendo otras naciones.
Socializar las telecomunicaciones
La nueva tecnología reduce los costos de las telecomunicaciones de manera considerable, lo cual es muy atractivo para las economías reprimidas o en crisis.
Además, permite que el empresario pueda llegar de forma más eficiente a sus mercados objetivos con mayores servicios, con mejor atención para sus clientes y por un costo mucho menor sin detrimento de la calidad. De hecho, puede convertir el costo variable de las telecomunicaciones (cuentas de teléfono y larga distancia) en un costo fijo.
Hace tres años, cerca de 35 millones de minutos de llamadas telefónicas se enrutaron en el mundo a través del Internet. Frost & Sullivan estima que en el 2007, tres millones de millones de minutos pasarán por Internet. Calculo que la telefonía IP manejará más del 75 por ciento de los servicios de voz en un futuro próximo.
Hoy en día, podemos medir el desarrollo de los pueblos por el acceso a los canales de comunicaciones, como otrora se hiciera por el número de kilómetros de rieles de ferrocarril, por el número de kilómetros de cable telegráfico, o en la era industrial por el número de industrias activas en el país.
En este siglo XXI es determinante la socialización de los medios de comunicación. Será un índice clave en la medición del desarrollo de los países. El Gobierno y la ley tienen que permitirle al empresario, al comerciante, al banquero, al padre de familia y al estudiante que utilice esta tecnología de manera libre y conveniente.
Por supuesto que no se trata de libertad absoluta y sin control. Hay que regular, pero bajo los esquemas de libre competencia con reglas bien definidas desde el principio, para que el consumidor final sea quien se favorezca y no continuar enriqueciendo a los mismos de siempre.
* Luis Navia (luis@ofinet.net) es presidente de la empresa Ofinet, que vende servicios de telefonía IP.
Enero 16 de 2004
Sección Tecnología
No se debe restringir la telefonía IP
Está surgiendo un nuevo modelo de empresas de telecomunicaciones, y no podemos permitir que Colombia se quede atrás.
Por Luis Navia *
Hoy por hoy, las telecomunicaciones juegan un papel crucial en el desarrollo social y económico de los pueblos. Poder comunicarse es una necesidad vital del ser humano. Por ello, frenar el acceso a nuevas tecnologías de telecomunicación, como la telefonía por Internet, equivale a frenar los mecanismos del engranaje productivo de un país.
Está surgiendo un nuevo modelo de empresas de telecomunicaciones, y no podemos permitir que Colombia se quede atrás por desconocimiento o intereses particulares.
La industria de las telecomunicaciones como está regulada actualmente en Colombia no es consecuente con el desarrollo del país.
Tampoco respeta el derecho a la libre empresa y promueve la aplicación de la telefonía IP bordeando lo ‘ilegal’, porque la regulación es ambigua, lo que asusta a muchos empresarios e industriales.
Beneficios de la telefonía IP
Debemos pensar en el beneficio social, en el impacto económico y sobre todo en el apalancamiento que esta tecnología puede dar a nuestro engranaje productivo, empresarial y comercial, que a su vez es el sostén generador de empleo y estabilidad social. Veamos cómo:
- Dado que tenemos mano de obra muy competitiva internacionalmente, podemos traer call centers para diferentes tipos de empresas, lo cual generaría miles de empleos en Colombia.
Por ejemplo, para atender las reservas de cadenas de hoteles o para los centros de servicio al cliente de la banca y de firmas de computadores. En vez de pagar los altos costos de operación en Estados Unidos, esas compañías estarían felices de contratarlos en Colombia.
- Es muy diciente que a un empresario en Estados Unidos le cueste sólo 0,05 dólares por minuto una llamada a un cliente en Colombia. En cambio, la llamada a E.U le cuesta al colombiano 0,49 dólares por minuto en promedio.
Esto, además de otras circunstancias propias del país, nos pone en desventaja para competir en mercados internacionales, impidiéndonos globalizar nuestras empresas, productos y servicios, lo cual afecta el renglón de las exportaciones.
- Cada empresario colombiano que exporte o tenga negocios en E.U. o cualquier otro país podría tener una línea virtual en esos países para atender a sus clientes, brindar soporte y acercarse más a su mercado objetivo; y no tiene que temblar por la cuenta porque hable lo que hable siempre será el mismo valor. Una línea telefónica de cualquier país del mundo en su escritorio es ya una realidad, y con el beneficio de la tarifa plana.
- Tendríamos un nuevo renglón de exportación de servicios, de ingeniería y de talento colombiano, sin desplazarlo; lo haríamos virtualmente con la tecnología IP, o la voz y video sobre IP, generando millones de dólares en ingresos al país, que hoy están recibiendo otras naciones.
Socializar las telecomunicaciones
La nueva tecnología reduce los costos de las telecomunicaciones de manera considerable, lo cual es muy atractivo para las economías reprimidas o en crisis.
Además, permite que el empresario pueda llegar de forma más eficiente a sus mercados objetivos con mayores servicios, con mejor atención para sus clientes y por un costo mucho menor sin detrimento de la calidad. De hecho, puede convertir el costo variable de las telecomunicaciones (cuentas de teléfono y larga distancia) en un costo fijo.
Hace tres años, cerca de 35 millones de minutos de llamadas telefónicas se enrutaron en el mundo a través del Internet. Frost & Sullivan estima que en el 2007, tres millones de millones de minutos pasarán por Internet. Calculo que la telefonía IP manejará más del 75 por ciento de los servicios de voz en un futuro próximo.
Hoy en día, podemos medir el desarrollo de los pueblos por el acceso a los canales de comunicaciones, como otrora se hiciera por el número de kilómetros de rieles de ferrocarril, por el número de kilómetros de cable telegráfico, o en la era industrial por el número de industrias activas en el país.
En este siglo XXI es determinante la socialización de los medios de comunicación. Será un índice clave en la medición del desarrollo de los países. El Gobierno y la ley tienen que permitirle al empresario, al comerciante, al banquero, al padre de familia y al estudiante que utilice esta tecnología de manera libre y conveniente.
Por supuesto que no se trata de libertad absoluta y sin control. Hay que regular, pero bajo los esquemas de libre competencia con reglas bien definidas desde el principio, para que el consumidor final sea quien se favorezca y no continuar enriqueciendo a los mismos de siempre.
* Luis Navia (luis@ofinet.net) es presidente de la empresa Ofinet, que vende servicios de telefonía IP.
Guillermo Santos Calderón
EL MUNDO DE LA INFORMÁTICA
Predicciones inalámbricas (Enero 18 de 2004)
Empezó un nuevo año en el mundo de la tecnología inalámbrica que nos puede deparar sorpresas gratas pero también algunos obstáculos, especialmente de tipo normativo y legal.
Por el buen comportamiento de la economía mundial, y la colombiana, el sector debe esperar un aumento del gasto de las empresas en tecnología, siempre caracterizado por su aplicación en proyectos que impacten el estado de pérdidas y ganancias en forma rápida o que sean estratégicos de mediano o largo plazo.
La masificación de las comunicaciones inalámbricas mantendrá su ritmo acelerado y los críticos problemas de seguridad empezarán a encontrar soluciones que le permitirán a esta tecnología consolidarse como una herramienta empresarial.
La competencia intensa seguirá en la telefonía móvil y esto causará que las tarifas bajen y que los paquetes tarifarlos que se ofrezcan al mercado sean muy interesantes. En muchas partes del globo la telefonía celular sobrepasará la fija, especialmente por sus bajos costos y por su flexibilidad.
Los aparatos terminales, llámense teléfonos, agendas electrónicas o computadores portátiles, seguirán bajando de precio, las baterías de las cuales se alimentan ofrecerán una mayor duración y las pantallas serán mucho mejores. Los teléfonos inteligentes se empiezan a consolidar y la batalla por el software de sistema operativo que requieren estos aparatos se pone caliente con la entrada de Microsoft como un jugador principal. El envío de mensajes multimedia entre ellos crecerá en forma importante en todo el mundo menos en Colombia, país en el que mensajes de texto y multimedia no se pueden transmitir entre los diferentes operadores.
Las aplicaciones que se instalen serán mucho más sensibles al mundo inalámbrico, lo que les permitirá a las empresas moverse mejor frente a sus clientes.
Las redes inalámbricas y los computadores de entretenimiento empiezan a adquirir una madurez que permitirá que esta tendencia se consolide en el 2005. Música y video transmitidos desde el PC al equipo de sonido y a la televisión, vía la red de hogar inalámbrica, será algo que empezará a verse en muchos hogares.
La telefonía sobre Internet, también conocida como VoIP, arranca por fin comercialmente este año, considerando los anuncios que hizo AT&T, Qwest y Time Warner de ofrecer este servicio. Las empresas migrarán masivamente su telefonía tradicional a VoIP por las importantes reducciones que recibirán en el costo de este servicio. Al final del 2004, la forma en que se comunicarán las compañías será radicalmente diferente a como lo hacen actualmente. En Colombia, el Gobierno empezará a estudiar la normatividad para abrir este servicio a los operadores y en un ambiente de competencia. Ojalá prime la sensatez y la importancia de montarse en esta revolución, evitando mirar por la ventada del atraso cómo VoIP pasa por nuestro lado sin hacer uso de ella.
guisan@eltiempo.com.co
jueves, enero 15, 2004
http://www.baquia.com /com/20031231/art00003.html
Baquía/Opinión /Artículo
15 ene 2004
El cambio de la comunicación en la empresa
por Rodolfo Carpintier
31/12/2003, 06:06 GMT+1
Existen docenas de sitios web que nos facilitan la creación de un blog. Todos tenemos a nuestro alcance, simplemente tras unas horas de dedicación, convertirnos en nuestro propio editor. Una audiencia teórica de más de 655 millones de lectores nos espera.
Los centros de poder siguen donde estaban, pero la pregunta es: ¿seguirán ahí por mucho tiempo? Es lógico pensar que un artículo publicado en El Pais o El Mundo es mucho más influyente y difundido que otro que aparezca en un blog, cuyo autor puede ser alguien resentido contra la empresa víctima de sus posibles ataques.
Sin embargo, cuando un artículo específico aparece en las versiones online de ambos medios (periódicos y blog) y seguimos el número de lectores que lo han comentado activamente, nos llevamos con frecuencia una inesperada sorpresa. Mientras que en los diarios el artículo puede recibir menos de 50 comenarios, el artículo sobre el mismo tema que ha aparecido en un determinado blog puede haber alcanzado las 250 intervenciones. Es decir, cinco veces mayor participación.
Muchos dirán que eso es lógico, que la mayoría de los que leen los blogs son personas jóvenes con mucho tiempo libre, mientras que los comentarios que aparecen en los periódicos tradicionales proceden de sesudos lectores que han tenido que aparcar importantes tareas para participar y dar su opinión.
Es posible que así ocurra, pero a medida que crece el número de blogs y la calidad de los mismos, aumenta el número de lectores de todas las edades y entornos que participan en ellos. Las empresas olvidan que Internet es un medio de comunicación de todos con todos, en el que no existe "el mensaje" y donde el lector vota, a través de conversaciones, varias veces por minuto con su ratón.
Recientemente, la empresa DiceLaRed realizó una netnografía en la que estudiaba la percepción de los consumidores sobre los servicios ADSL en España. Para ello analizó unos 20.000 mensajes intercambiados en 50 comunidades virtuales de Internet entre unos 3.000 internautas. Las conclusiones de la investigación, que la empresa había realizado simplemente con la intención de demostrar la validez de su método, se convirtió en un reguero de fuego que incendió la Red. Medios de comunicación (tradicionales y online), las empresas mencionadas en la investigación y muchos usuarios de ADSL se interesaron por hacerse con el estudio, que todavía está accesible en el enlace mencionado anteriormente.
Si en algún entorno se demuestra que no hay enemigo pequeño, es en Internet
Una nueva forma de acceder a la información
Lo que esta investigación ha demostrado es el poder del cliente final en un entorno en red. Las empresas tienen que entender pronto que su cliente, aunque sea lector asiduo de El País, de El Mundo o de cualquiera de sus competidores nacionales, es, en casi el 60% de los casos, también internauta. En la Red se comporta de una forma que nada tiene que ver con el rápido repaso a su periódico que ha hecho durante el desayuno: en la Red es otra persona, mucho más crítica, capaz de dispersar una opinión a cien amigos con un clic de ratón. Capaz también de generar una corriente de opinión sobre un tema concreto entre sus amigos o lectores, si tiene su propio blog. Si en algún entorno se demuestra el dicho de que no hay enemigo pequeño, es en Internet. Cualquiera, con criterio, puede organizarnos una buena sorpresa.
No estoy hablando de los foros de discusión donde los usuarios atacan a las empresas que acaban de despedirles, que también pueden ejercer alguna influencia sobre su audiencia, sino de aquellos entornos al que personas de todo tipo, cada día con mayor criterio, dedican muchas horas de su tiempo para mantenerlos frescos, interesantes y abiertos.
Pocas empresas están preparadas para contrarrestar una corriente adversa en Internet. Muchas ni llegan a conocerlas. La repercusión de las opiniones vertidas en medio centenar de comunidades con miles de clientes (o incluso cientos de miles) sobre un producto o servicio de una compañía cualquiera puede no ser inmediata, pero tiene gran calado a medio plazo. Las empresas lo olvidan bajo su responsabilidad.
¿Dónde sino en Internet podemos acceder, de forma gratuita y voluntaria, a miles de clientes que hablan, opinan e intercambian impresiones sobre nuestros productos? Las empresas deberían evaluar sus propias Netnografías sobre aquellos temas que les interesen y afecten,y seguirlas como al oráculo de Delfos.
También en Baquía:
Zumo de Red no. 793 - La integración al poder
Netnografías: una mirada a la vanguardia de la investigación comercial
El uso de los medios tradicionales disminuye a causa de Internet
Baquía/Opinión /Artículo
15 ene 2004
El cambio de la comunicación en la empresa
por Rodolfo Carpintier
31/12/2003, 06:06 GMT+1
Existen docenas de sitios web que nos facilitan la creación de un blog. Todos tenemos a nuestro alcance, simplemente tras unas horas de dedicación, convertirnos en nuestro propio editor. Una audiencia teórica de más de 655 millones de lectores nos espera.
Los centros de poder siguen donde estaban, pero la pregunta es: ¿seguirán ahí por mucho tiempo? Es lógico pensar que un artículo publicado en El Pais o El Mundo es mucho más influyente y difundido que otro que aparezca en un blog, cuyo autor puede ser alguien resentido contra la empresa víctima de sus posibles ataques.
Sin embargo, cuando un artículo específico aparece en las versiones online de ambos medios (periódicos y blog) y seguimos el número de lectores que lo han comentado activamente, nos llevamos con frecuencia una inesperada sorpresa. Mientras que en los diarios el artículo puede recibir menos de 50 comenarios, el artículo sobre el mismo tema que ha aparecido en un determinado blog puede haber alcanzado las 250 intervenciones. Es decir, cinco veces mayor participación.
Muchos dirán que eso es lógico, que la mayoría de los que leen los blogs son personas jóvenes con mucho tiempo libre, mientras que los comentarios que aparecen en los periódicos tradicionales proceden de sesudos lectores que han tenido que aparcar importantes tareas para participar y dar su opinión.
Es posible que así ocurra, pero a medida que crece el número de blogs y la calidad de los mismos, aumenta el número de lectores de todas las edades y entornos que participan en ellos. Las empresas olvidan que Internet es un medio de comunicación de todos con todos, en el que no existe "el mensaje" y donde el lector vota, a través de conversaciones, varias veces por minuto con su ratón.
Recientemente, la empresa DiceLaRed realizó una netnografía en la que estudiaba la percepción de los consumidores sobre los servicios ADSL en España. Para ello analizó unos 20.000 mensajes intercambiados en 50 comunidades virtuales de Internet entre unos 3.000 internautas. Las conclusiones de la investigación, que la empresa había realizado simplemente con la intención de demostrar la validez de su método, se convirtió en un reguero de fuego que incendió la Red. Medios de comunicación (tradicionales y online), las empresas mencionadas en la investigación y muchos usuarios de ADSL se interesaron por hacerse con el estudio, que todavía está accesible en el enlace mencionado anteriormente.
Si en algún entorno se demuestra que no hay enemigo pequeño, es en Internet
Una nueva forma de acceder a la información
Lo que esta investigación ha demostrado es el poder del cliente final en un entorno en red. Las empresas tienen que entender pronto que su cliente, aunque sea lector asiduo de El País, de El Mundo o de cualquiera de sus competidores nacionales, es, en casi el 60% de los casos, también internauta. En la Red se comporta de una forma que nada tiene que ver con el rápido repaso a su periódico que ha hecho durante el desayuno: en la Red es otra persona, mucho más crítica, capaz de dispersar una opinión a cien amigos con un clic de ratón. Capaz también de generar una corriente de opinión sobre un tema concreto entre sus amigos o lectores, si tiene su propio blog. Si en algún entorno se demuestra el dicho de que no hay enemigo pequeño, es en Internet. Cualquiera, con criterio, puede organizarnos una buena sorpresa.
No estoy hablando de los foros de discusión donde los usuarios atacan a las empresas que acaban de despedirles, que también pueden ejercer alguna influencia sobre su audiencia, sino de aquellos entornos al que personas de todo tipo, cada día con mayor criterio, dedican muchas horas de su tiempo para mantenerlos frescos, interesantes y abiertos.
Pocas empresas están preparadas para contrarrestar una corriente adversa en Internet. Muchas ni llegan a conocerlas. La repercusión de las opiniones vertidas en medio centenar de comunidades con miles de clientes (o incluso cientos de miles) sobre un producto o servicio de una compañía cualquiera puede no ser inmediata, pero tiene gran calado a medio plazo. Las empresas lo olvidan bajo su responsabilidad.
¿Dónde sino en Internet podemos acceder, de forma gratuita y voluntaria, a miles de clientes que hablan, opinan e intercambian impresiones sobre nuestros productos? Las empresas deberían evaluar sus propias Netnografías sobre aquellos temas que les interesen y afecten,y seguirlas como al oráculo de Delfos.
También en Baquía:
Zumo de Red no. 793 - La integración al poder
Netnografías: una mirada a la vanguardia de la investigación comercial
El uso de los medios tradicionales disminuye a causa de Internet
articulo tomado de www.baquia.com
La pyme, un mercado informático virgen. ¿Pero hasta cuándo?
"¿Qué está frenando la incorporación de la pymne española a la tecnología? ¿Cómo puede ponerse remedio a este retraso tecnológico que afecta a la productividad del conjunto del entramado empresarial de nuestro país? El desafío del cambio al modelo de pago por uso de aplicaciones y servicios tecnológicos puede ser una solución a estas cuestiones.
Hace ya tiempo que viene hablándose de disponer de aplicaciones informáticas en pago por uso. En este mismo medio, no hace tanto unartículo valoraba el mercado de CRM en pago por uso (PPU) en 2700 millones de dólares.
Personalmente pensamos que no es mas que la punta del iceberg.
El PPU como herramienta para acceder a todo tipo de tecnología abre unos mercados vírgenes, sobre todo si hablamos de la pequeña y mediana empresa (pyme).
En efecto, se defina como se defina, la pyme representa el segmento de empresas más marginado en cuanto a la utilización de medios informáticos se refiere. A pesar de que el 86% de las empresas cuentan con Internet, apenas un 30% utilizan sistemas integrados de gestión.
El Ministerio de Ciencia y Tecnología español no cesa de recordárnoslo con los diversos programas de ayuda. La pyme es además el objetivo de los ASP (Application Service Provider) y de los fabricantes de hardware y software. Vemos constantemente anuncios en prensa especializada, jornadas organizadas para tratar de atraer este mercado. Aunque el éxito sigue siendo escaso.
En un país como España, donde el 99,8% de las empresas tienen menos de 250 empleados, este segmento de la economía supone una jugosísima tarta a la cual nadie ha logrado aún hincarle el diente. Pero ¿qué está frenando la incorporación de la pyme al mundo de la tecnología? ¿Hay algo que se pueda hacer?
El particular tejido empresarial español
Según la definición recomendada por la Comunidad Europea (DOCE nº L107/4, de 30 de abril de 1996) la pyme es aquella empresa no dependiente de hasta 250 trabajadores, un volumen de negocio no superior a 40 millones de euros, o un balance de hasta 27 millones de euros. En la mayoría de los países de nuestro entorno (Francia, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos), la pyme es aquella que cuenta con menos de 1000 empleados.
Y con ello y todo, la pyme representa en torno al 60% del tejido empresarial. Esta pequeña diferencia supone un mundo a la hora de tratar de explicar el diferencial de penetración de la tecnología en la empresa española. Pero antes profundicemos un pelín más:
según el Ministerio de Economía de España, la microempresa (empresas de hasta 9 trabajadores) representa el 87% de las sociedades con forma de sociedad limitada.
La pyme española está destinada (o condenada) a crecer más que las de su entorno, y para ello necesita intensificar el uso de la tecnología
Mientras en Francia los años 90 se han caracterizado por el crecimiento acelerado del tamaño de las empresas
utilizando la fórmula de la concentración, en España el número de pymes ha liderado el crecimiento económico. Podemos decir sin ruborizarnos que España cuenta con un tejido empresarial único en la Europa de los 15.
La empresa es mayoritariamente pequeña. El 80% factura menos de un millón de euros, y de media cuentan con un empleado menos que sus homólogas en países vecinos.
Empleando al 60% de la mano de obra, contribuye a la creación del 40% del PIB. Un PIB que es la mitad que el de Reino Unido o Italia, casi un tercio del de Francia, o una quinta parte del de Alemania. La pyme española está por lo tanto destinada (o condenada) a crecer más que su entorno. Y para ello necesita (y esto lo conocen muy bien los agentes sociales) ser intensiva en tecnología: necesita incrementar su productividad.
¿Qué necesita la pyme española?
Una empresa de reducidas dimensiones reúne las siguientes características:
Bajo estas premisas, intuimos que como las compañías informáticas no sigan los pasos de los operadores telefónicos, esto es, regalar los terminales hasta crear la necesidad (en nuestro caso, los ordenadores y sus aplicaciones), el futuro a corto se augura negro.
Lógicamente, esto no es posible en un modelo de negocio basado en la venta. Pero sí en un modelo de pago por uso (como lo es de hecho el de los operadores telefónicos).
¿Y qué impide a estos fabricantes de hardware y software ir pivotando hacia él? No son sus recursos. Ni tampoco el desconocimiento de que este modelo es el que habrá de imperar en un no muy largo plazo (un estudio realizado porPulsar Technologies entre los de fabricantes de impresoras revela que en tan sólo 5 años, esperan generar el 50% de sus ventas bajo la modalidad del pago por página; en el caso del software, el porcentaje equivalente se eleva hasta el 70%; ¡pero en el caso de los sistemas de almacenamiento, la expectativa se sitúa en un 95%!). No es nada de eso. Se trata simple y llanamente de dar el primer paso.
El reto del cambio
El cambio hacia un modelo de venta en Pago Por Uso supone un importante reto para los balances de las grandes compañías, al dejar de ingresar por licencias y comenzar a hacerlo por uso (lógicamente, por un importe muy inferior, aunque con una recurrencia que le otorga una estabilidad a la previsión financiera de la que carece ahora). Es por lo tanto comprensible que estas compañías traten de postergar el máximo posible lo que todos saben es inevitable.
En este sentido, cualquier iniciativa que conduzca a la introducción del Pago Por Uso en pymes podría ser el fulminante que dispare este mercado. En el terreno del software hemos encontrado una aplicación libre (para entendernos, gratuita):PulsAGo .
Se trata de un software generador de aplicaciones de negocio (BAG: Business Application Generator) que permite, de una forma más o menos inmediata, construir aplicaciones sobre la base de las necesidades de cada uno. Basado en los cánones de software de libre distribución y uso, PulsAGo es un BAG con tres características que le hacen realmente único:
Llaman la atención dos cosas: que esta iniciativa reporte en principio más interés para la pyme que su simple uso, y la forma tan curiosa como se ha planteado. Con respecto a la primera, al tratarse de un software libre, los desarrolladores pueden utilizarlo sin inversión inicial alguna. Y no es mucho suponer que los primeros en lanzarse al agua serán los pequeños desarrolladores, ágiles y siempre los primeros en aprovechar la más mínima oportunidad de adelantarse a sus competidores. Respecto de la segunda, esta iniciativa recuerda al modelo de concentración francés: pequeñas empresas colaboran entre sí para sacar adelante unos productos muy competitivos y únicos.
Sabemos que todos los fabricantes de Tecnología de la Información basan su crecimiento de los años venideros en el segmento pyme. No son los únicos: también los ASP (Application Service Providers) y proveedores de internet han puesto el ojo en este segmento. Por ello, y por el esfuerzo que continúa haciendo la Administración (aunque con poco éxito, muy a su pesar), estos próximos años veremos una auténtica revolución en torno a la pyme, que podría alterar significativamente el mapa de quién es quién en el mundo de las aplicaciones informáticas, y en menor medida en el del hardware. En cualquier caso, eso sí, esta vez la beneficiada será la pyme.
"¿Qué está frenando la incorporación de la pymne española a la tecnología? ¿Cómo puede ponerse remedio a este retraso tecnológico que afecta a la productividad del conjunto del entramado empresarial de nuestro país? El desafío del cambio al modelo de pago por uso de aplicaciones y servicios tecnológicos puede ser una solución a estas cuestiones.
Hace ya tiempo que viene hablándose de disponer de aplicaciones informáticas en pago por uso. En este mismo medio, no hace tanto un
Personalmente pensamos que no es mas que la punta del iceberg.
El PPU como herramienta para acceder a todo tipo de tecnología abre unos mercados vírgenes, sobre todo si hablamos de la pequeña y mediana empresa (pyme).
En efecto, se defina como se defina, la pyme representa el segmento de empresas más marginado en cuanto a la utilización de medios informáticos se refiere. A pesar de que el 86% de las empresas cuentan con Internet, apenas un 30% utilizan sistemas integrados de gestión.
El Ministerio de Ciencia y Tecnología español no cesa de recordárnoslo con los diversos programas de ayuda. La pyme es además el objetivo de los ASP (Application Service Provider) y de los fabricantes de hardware y software. Vemos constantemente anuncios en prensa especializada, jornadas organizadas para tratar de atraer este mercado. Aunque el éxito sigue siendo escaso.
En un país como España, donde el 99,8% de las empresas tienen menos de 250 empleados, este segmento de la economía supone una jugosísima tarta a la cual nadie ha logrado aún hincarle el diente. Pero ¿qué está frenando la incorporación de la pyme al mundo de la tecnología? ¿Hay algo que se pueda hacer?
El particular tejido empresarial español
Según la definición recomendada por la Comunidad Europea (DOCE nº L107/4, de 30 de abril de 1996) la pyme es aquella empresa no dependiente de hasta 250 trabajadores, un volumen de negocio no superior a 40 millones de euros, o un balance de hasta 27 millones de euros. En la mayoría de los países de nuestro entorno (Francia, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos), la pyme es aquella que cuenta con menos de 1000 empleados.
Y con ello y todo, la pyme representa en torno al 60% del tejido empresarial. Esta pequeña diferencia supone un mundo a la hora de tratar de explicar el diferencial de penetración de la tecnología en la empresa española. Pero antes profundicemos un pelín más:
según el Ministerio de Economía de España, la microempresa (empresas de hasta 9 trabajadores) representa el 87% de las sociedades con forma de sociedad limitada.
Mientras en Francia los años 90 se han caracterizado por el crecimiento acelerado del tamaño de las empresas
utilizando la fórmula de la concentración, en España el número de pymes ha liderado el crecimiento económico. Podemos decir sin ruborizarnos que España cuenta con un tejido empresarial único en la Europa de los 15.
La empresa es mayoritariamente pequeña. El 80% factura menos de un millón de euros, y de media cuentan con un empleado menos que sus homólogas en países vecinos.
Empleando al 60% de la mano de obra, contribuye a la creación del 40% del PIB. Un PIB que es la mitad que el de Reino Unido o Italia, casi un tercio del de Francia, o una quinta parte del de Alemania. La pyme española está por lo tanto destinada (o condenada) a crecer más que su entorno. Y para ello necesita (y esto lo conocen muy bien los agentes sociales) ser intensiva en tecnología: necesita incrementar su productividad.
¿Qué necesita la pyme española?
Una empresa de reducidas dimensiones reúne las siguientes características:
- Escasos recursos humanos : pocos empleados pero muy centrados en su actividad.
- Escasos medios económicos : los recursos son dedicados a inversiones que reportan un beneficio a corto plazo. Por lo general no les gusta comprar, sino que prefieren alquilar. Se trata de empresas poco o nada capitalizadas, aunque buenas pagadoras: su índice de morosidad está en 0,83%, muy por debajo del de países como Francia, Alemania o Italia.
- Estructura limitada : el tamaño de la empresa condiciona una estructura pequeña, sin necesidades evidentes de mejorar las comunicaciones entre empleados, o del acceso a la información.
- Fuerte especialización : estas empresas viven centradas en su quehacer diario. Son expertas en su actividad. Cualquier tema no específico a su negocio se les escapa.
- Son muy sensibles alcliente: están muy atentas al cliente y le miman mucho.
- Son muy rápidas tomando decisiones y ejecutándolas. Saben que esto es lo que las diferencia de su mastodóntica competencia. Se adaptan con rapidez al cliente.
Bajo estas premisas, intuimos que como las compañías informáticas no sigan los pasos de los operadores telefónicos, esto es, regalar los terminales hasta crear la necesidad (en nuestro caso, los ordenadores y sus aplicaciones), el futuro a corto se augura negro.
Lógicamente, esto no es posible en un modelo de negocio basado en la venta. Pero sí en un modelo de pago por uso (como lo es de hecho el de los operadores telefónicos).
¿Y qué impide a estos fabricantes de hardware y software ir pivotando hacia él? No son sus recursos. Ni tampoco el desconocimiento de que este modelo es el que habrá de imperar en un no muy largo plazo (un estudio realizado por
El reto del cambio
El cambio hacia un modelo de venta en Pago Por Uso supone un importante reto para los balances de las grandes compañías, al dejar de ingresar por licencias y comenzar a hacerlo por uso (lógicamente, por un importe muy inferior, aunque con una recurrencia que le otorga una estabilidad a la previsión financiera de la que carece ahora). Es por lo tanto comprensible que estas compañías traten de postergar el máximo posible lo que todos saben es inevitable.
En este sentido, cualquier iniciativa que conduzca a la introducción del Pago Por Uso en pymes podría ser el fulminante que dispare este mercado. En el terreno del software hemos encontrado una aplicación libre (para entendernos, gratuita):
Se trata de un software generador de aplicaciones de negocio (BAG: Business Application Generator) que permite, de una forma más o menos inmediata, construir aplicaciones sobre la base de las necesidades de cada uno. Basado en los cánones de software de libre distribución y uso, PulsAGo es un BAG con tres características que le hacen realmente único:
- Está disponible sin coste alguno: cualquier empresa o particular puede
bajarlo por Internet y usarlo para construir sus propias aplicaciones.
- Cualquier aplicación construida puede luego ser comercializada en Pago Por Uso (PPU). ¿Qué quiere esto decir? Pues que el usuario, cuando es sujeto distinto que el desarrollador, puede disponer de una herramienta tan potente como sea posible, con el único lastre de saber que cuanto más la use más pagará. Pero si resulta que no le es útil, no habrá echado por la borda el precio de miles de euros en licencias.
- Y por último, y no por ello menos importante, el concepto de PPU en PulsAGo se lleva hasta el extremo de que la garantía sobre el software en sí y su correspondiente mantenimiento, si se desean, pueden adquirirse en modalidad de PPU.
Llaman la atención dos cosas: que esta iniciativa reporte en principio más interés para la pyme que su simple uso, y la forma tan curiosa como se ha planteado. Con respecto a la primera, al tratarse de un software libre, los desarrolladores pueden utilizarlo sin inversión inicial alguna. Y no es mucho suponer que los primeros en lanzarse al agua serán los pequeños desarrolladores, ágiles y siempre los primeros en aprovechar la más mínima oportunidad de adelantarse a sus competidores. Respecto de la segunda, esta iniciativa recuerda al modelo de concentración francés: pequeñas empresas colaboran entre sí para sacar adelante unos productos muy competitivos y únicos.
Sabemos que todos los fabricantes de Tecnología de la Información basan su crecimiento de los años venideros en el segmento pyme. No son los únicos: también los ASP (Application Service Providers) y proveedores de internet han puesto el ojo en este segmento. Por ello, y por el esfuerzo que continúa haciendo la Administración (aunque con poco éxito, muy a su pesar), estos próximos años veremos una auténtica revolución en torno a la pyme, que podría alterar significativamente el mapa de quién es quién en el mundo de las aplicaciones informáticas, y en menor medida en el del hardware. En cualquier caso, eso sí, esta vez la beneficiada será la pyme.
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